De la "lechosa verde" al sueño de duplicar la economía: Conociendo mi PIB (Producto Interno Bruto)

ECONOMÍA EN DATOS

Edwin Peñalo

1/12/20263 min read

Mi primer contacto con el PIB (Producto Interno Bruto) no fue en un libro de texto, sino en la televisión “cacona” de la sala de mi casa. Era 2011 o 2012. Recuerdo las voces que vociferaban: “¡4 por ciento para la educación!”, y lo repetían sin cesar.

Al año siguiente, en 2013, las voces volvieron. Pasaban el recuento del año en el canal 11, si mi memoria no me traiciona. En esas semanas se mencionó más el Producto Interno Bruto y la educación que en toda la década siguiente. Entonces le pregunté a mi papá qué carajos eran esas huelgas de amarillo. Yo, con 13 años, quizás no usé la palabra "carajos", pero se entiende el sentimiento. Mi papá respondió: “Huelga nacional para un paro”, o eso fue lo que capté.

No presté más atención y seguí yendo a la escuela en mi "concho" de las 5:50 AM, recorriendo 17 kilómetros hasta mi centro escolar. En ese entonces, no sabía que ese número abstracto, el PIB, determinaría la calidad de las butacas donde me sentaba.

La curiosidad y la receta: ¿Qué es el GDP?

A los 18 años me interesé superficialmente por el tema: entendí que medía la producción nacional y ya. Pero un tiempo después, frente a un trabajo universitario y explorando las fuentes del Banco Central de la República Dominicana, me di cuenta de que conocer el PIB es la mejor forma de interpretar la historia de un país.

Entonces pasemos a esta magistral explicación del tío Gemini.

Para entender el crecimiento, hay que entender la "receta". El PIB (o GDP en inglés) es el valor total de los bienes y servicios producidos en un país. No es magia, es una fórmula que resume nuestra vida diaria:

PIB = C + I + G + (X - M)

  • C (Consumo): Lo que gastamos tú y yo. Desde el pasaje del concho hasta la cena de esta noche.

  • I (Inversión): El dinero que las empresas usan para construir torres en la capital o comprar maquinaria.

  • G (Gasto Público): El famoso "4%". Es lo que el Estado invierte en nosotros.

  • (X - M) (Exportaciones menos Importaciones): Lo que vendemos al mundo (oro, turismo) menos lo que compramos (petróleo, celulares).

La "Tesis de la Peluquería": Mulo, ala y cocote.

La data dice que hemos crecido casi 5 veces (4x acumulado) desde los años 80. ¿Estábamos mal antes? Los datos dicen que sí. La pobreza era más del 50% eran tiempos retadores, y lo confirmé con una "tesis" que escuché en la peluquería en 2023.

Unos señores de 60, 70 años contaban que, en los 70 y 80, en muchos lugares de RD se comía lechosa (papaya) verde. Se preparaba con sazones y aceite para acompañar el arroz en sustitución de la carne. Según ellos, comer carne era un lujo de dos o tres veces por semana. En esa época, el "muslo" del pollo era sagrado para el padre de familia.

Ya en los 80 y 90, los hijos podríamos turnarnos la pieza. Incluso en los 2000, recuerdo discutir con mi hermano mayor: “Hoy me toca el mulo”. Si te tocaba mulo, no pedías más; si te tocaba "ala", te daban el "cocote" para hacer bulto y mantener la balanza en el plato. Esta no es solo una anécdota de escasez; es el reflejo de una economía que apenas gateaba.

El reto del 2036: ¿Un salto de fe?

Hoy, a inicios de 2026, el panorama es distinto. El presidente Luis Abinader tiene como meta duplicar el PIB para 2036. Tenemos 10 años para lograr este hito. ¿Es posible?

En los últimos tres años hemos crecido a un promedio de 2.4% a 2.7%. Matemáticamente, para duplicar la economía en una década, necesitaríamos un evento disruptivo que eleve ese crecimiento a casi un 7% anual. No tengo una bola de cristal, pero tengo el privilegio de observar.

Saber que el futuro depende de las decisiones del presente nos obliga a cuestionar: ¿Se refleja el crecimiento del PIB en el crecimiento de la gente? En 9 o 10 años volveré a leer esta reflexión y responderemos esa pregunta.

Feliz 2026 y próspero crecimiento.